Obras por Impuestos: continúa la investigación científica en el Complejo Arqueológico El Brujo

29 Dic

La arqueología es una de las actividades más afectadas por la pandemia del COVID-19. En el contexto actual, los investigadores tuvieron que reemplazar sus habituales trabajos con tareas remotas, de acuerdo con las medidas de seguridad establecidas; no obstante, la reactivación de algunas actividades pinta al panorama con tono alentador, sobre todo con la activación del mecanismo de Obras por Impuestos en el rubro de la investigación arqueológica.

La arqueología en el contexto de la pandemia

Tradicionalmente, los proyectos de arqueología eran financiados por  universidades y donantes, por medio de  becas y otro tipo de ayudas; pese a ello, el financiamiento era y es aún muy modesto. En el contexto del coronavirus, la investigación habitual se ha interrumpido, ya que no siempre es posible asumir el costo administrativo ni se cuenta con el presupuesto para tomar las medidas de prevención de la salud en tiempos del COVID-19.

En esta situación, la investigación se ha reorientado. Alejados de las excavaciones, se ha optado por tareas remotas o el estudio de colecciones a través de catálogos privados. En otros términos, se ha acelerado la transformación digital del sector para que ahora, y a futuro, si volviera a suceder una situación como la actual, las investigaciones no se detengan salvo en investigaciones de campo.

Inversiones que alientan el estudio arqueológico

En una entrevista, el arqueólogo Augusto Bazán Pérez comentó que en el caso del Complejo Arqueológico El Brujo han sucedido tres tipos de inversiones en el plano de investigación científica: principal es el uso de los fondos propios de la Fundación Wiese; la segunda, fondos provenientes del extranjero, primordialmente de EEUU, y el tercero, reciente y robusto, los fondos del gobierno peruano. A propósito de esto, cuenta que la FW llegó al complejo a inicios de la década de 1990, de la mano de Guillermo Wiese de Osma, quien financió las principales investigaciones hasta el año de su fallecimiento; la exposición de los principales espacios de la Huaca Cao se dieron bajo su mando. Luego de su deceso, la FW continuó con las labores, incluyendo la construcción del actual Museo Cao. Además del financiamiento propio, investigadores extranjeros han realizado estudios de campo y colecciones en El Brujo, invirtiendo sus fondos de investigación. 

Ahora, a la inversión propia y privada, se le suma la de corte estatal a través del mecanismo de Obras por Impuestos; una oportunidad por la cual el estado peruano invierte en investigación científica. Bajo este mecanismo, una empresa particular invierte dinero y luego el Estado le reconoce esta inversión perdonando los impuestos que esta empresa tenía que pagarle. Para Augusto Bazán, esta sería una forma “adecuada, sostenida y de mayor impacto económico y de investigación, en contraste con la inversión privada que siempre ha muy limitada.

Vale decir que es la primera vez que el mecanismo de Obras por Impuestos permite el financiamiento de investigaciones arqueológicas. Con él, el Estado peruano invertirá en El Brujo obtendrá poco más de 5 millones de soles para para la ejecución de un proyecto de investigación de más de 24 meses: “Es la primera vez que ocurre en arqueología y esperamos que la experiencia sea exitosa y marque la pauta para más y mejores investigaciones en el país, ya que la arqueología en el país es por demás rica”, indica Bazán. 

El arqueólogo concluye que ya empezaron las investigaciones arqueológicas y que pronto se compartirán los resultados de las mismas, con todos los públicos interesados en el Complejo Arqueológicos El Brujo, a través de las plataformas en línea puestas por la Fundación Wiese al servicio de la comunidad nacional e internacional.