Los impuestos cumplen un papel fundamental en la organización económica. Entre los más relevantes están el
Impuesto General a las Ventas (
IGV) y el
Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), administrados por la SUNAT.
Aunque suelen mencionarse juntos, tienen propósitos distintos. El IGV busca recaudar fondos y promover la formalidad, mientras el ISC actúa como regulador al aplicarse sobre productos o servicios específicos. Conocer cómo funcionan ayuda a planificar costos, precios y obligaciones tributarias.
IGV e ISC: ¿qué son y en qué se diferencian?
El sistema tributario peruano combina impuestos de aplicación general con otros de carácter selectivo. En ese marco, el IGV y el ISC representan dos mecanismos distintos para gravar el consumo, cada uno con un objetivo y alcance definidos.
¿Qué es el IGV?
El Impuesto General a las Ventas (IGV) se aplica a la venta de bienes, la prestación o uso de servicios y la importación de productos dentro del país.
Es un impuesto indirecto: el vendedor lo incluye en el precio final y lo declara ante la administración tributaria. La tasa general es del 18 %, conformada por 16 % de IGV y 2 % de Impuesto de Promoción Municipal.
Su aplicación fomenta la emisión de comprobantes y el registro de operaciones, lo que refuerza la formalidad empresarial. Además, constituye una fuente de ingresos que permite financiar obras públicas y servicios esenciales.
¿Qué es el ISC?
El Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) grava bienes específicos como bebidas alcohólicas, cigarrillos, combustibles y productos considerados de lujo. Su propósito es desincentivar el consumo de artículos con efectos negativos en la salud, el ambiente o la sociedad.
También incluye productos vinculados a un mayor nivel adquisitivo, como automóviles nuevos, bebidas energéticas o licores importados. Sus tasas varían según el tipo de bien y su impacto social. A diferencia del IGV, tiene un alcance limitado y afecta principalmente a productores e importadores.
Principales diferencias de IGV e ISC
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Financiar el gasto público y promover la formalidad.
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Desincentivar el consumo de bienes nocivos o de lujo.
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Indirecto y general, aplicado a la mayoría de operaciones comerciales.
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Selectivo, centrado en bienes específicos.
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Fija del 18 % (16 % IGV + 2 % IPM).
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Variable según el producto.
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Consumidor final, con declaración a cargo del vendedor.
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Productor, importador o empresa que comercializa el bien.
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Recaudador y formalizador.
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Regulatorio y disuasorio.
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¿Cuándo se aplica el IGV o ISC?
Tanto el IGV como el ISC se activan en distintos tipos de operaciones económicas. El primero tiene un alcance general y abarca la mayoría de las transacciones comerciales; el segundo se enfoca en productos o actividades de consumo específico.
Aplicación del IGV
El IGV se aplica en operaciones de venta de bienes y prestación de servicios en el territorio nacional. También abarca los contratos de construcción, la primera venta de inmuebles nuevos y la importación de productos.
El impuesto se calcula sobre el valor de venta o el precio del servicio. Los contribuyentes registrados deben declararlo mensualmente y deducir el crédito fiscal de sus compras. Este procedimiento asegura que el tributo se cobre solo sobre el valor agregado en cada etapa del proceso productivo.
Aplicación del ISC
El ISC se aplica en cuatro casos principales:
- Venta interna, a nivel de productor, de los bienes incluidos en los Apéndices III y IV de la Ley del IGV.
- Importación de esos bienes o su venta en el país por el importador.
- Juegos de azar y apuestas, como loterías, bingos, rifas o sorteos.
- Funcionamiento de casinos y máquinas tragamonedas.
La obligación tributaria nace al momento del pago o la entrega del bien y se declara al mes siguiente, según el cronograma de la SUNAT. Algunos combustibles están exonerados temporalmente mediante el Decreto Supremo N.º 068-2022-EF.
Este impuesto busca equilibrar el impacto social y ambiental de ciertos consumos, a la vez que contribuye a la recaudación pública.
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