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La gringa de Mocollope

Te invitamos a descubrir y valorar las leyendas y tradiciones orales del valle de Chicama, en la zona de influencia del complejo arqueológico El Brujo. Con siete episodios animados, la tercera temporada de la serie "Saberes de mi comunidad" conecta a nuevas generaciones con su herencia cultural, promoviendo la memoria viva y la conservación de las tradiciones desde un enfoque lúdico y educativo.

03 Jul 2025

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Saberes de mi comunidad

Era una noche muy oscura en el pueblo de Casa Grande, las sombras de los árboles parecían monstruos gigantes. Allí, una joven muy bonita esperaba con ansiedad. Llevaba un vestido brillante, como si estuviera lista para una fiesta mágica. Pasaron muchos autos, pero ninguno se detuvo. Todos parecían apurados. ¡Pobre chica! ¿Creen que estaba emocionada o asustada? Finalmente, un auto frenó y el conductor, un joven sonriente, le preguntó: —¿Por qué estás tan solita? ¿A quién esperas? —A ti —respondió ella con una sonrisa—. ¿Puedes llevarme contigo? El joven pensó que iba a vivir una noche mágica. Así que arrancó el auto y se dirigió hacia el bosque, cerca del Cerro y sitio arqueológico de Mocollope. La Noche Toma un Giro Inesperado De repente, el aire se volvió frío y un olor horrible llenó el auto, como si viniera de una cloaca. El joven se asustó y paró el auto. Cuando miró a la mujer… ¡su corazón se detuvo! Ella ya no era la misma; su piel estaba arrugada y sus ojos eran grandes y vacíos. El Gran Escape Antes de que pudiera hacer algo, la mujer lo agarró del cuello. ¡Qué miedo debió sentir el joven! Ella se acercó y comenzó a darle besos… pero no eran besos cariñosos, ¡eran aterradores! Desesperado, el joven encendió el auto y aceleró a toda velocidad. ¡Vroom! El coche zigzagueaba por la carretera mientras él solo pensaba en escapar. Pero perdió el control del auto y… ¡bum! El coche chocó con un árbol, haciendo un ruido muy fuerte. La Llegada de Don Lolo Don Lolo, el guardián del pueblo, fue el primero en llegar con su linterna. A pesar del accidente, el joven seguía respirando y murmurando: —Fue… ¡la gringa! Don Lolo ya había escuchado sobre esa mujer fantasma. Cuando llegaron los policías y bomberos, usaron herramientas para sacar al joven del auto y llevarlo al hospital. Pero él seguía diciendo: —Fue ella… ¡la gringa de Mocollope! Historias como la de La Gringa de Mocollope, llenos de situaciones fantásticas e inverosímiles, se transmiten para prevenirnos de posibles peligros, en este caso, nocturnos. Cada historia que contamos mantiene viva nuestra cultura y nos recuerda de los misterios en nuestros pueblos.

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