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La pata y sus patitos de oro

Te invitamos a descubrir y valorar las leyendas y tradiciones orales del valle de Chicama, en la zona de influencia del complejo arqueológico El Brujo. Con siete episodios animados, la tercera temporada de la serie "Saberes de mi comunidad" conecta a nuevas generaciones con su herencia cultural, promoviendo la memoria viva y la conservación de las tradiciones desde un enfoque lúdico y educativo.

04 Nov 2025

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Saberes de mi comunidad

¡Hola, amigos! Soy la docente Isabel Campos, tengo 63 años, soy cartavina neta de este distrito de Santiago de Cao. Hoy les voy a contar una historia mágica que se ha transmitido en mi pueblo durante generaciones: ¡La leyenda de la pata y sus patitos de oro! ¿Están listos para sumergirse en esta aventura? ¡Vamos! Cuando era niña, escuché una historia fascinante sobre una pata muy especial y sus patitos dorados. Aunque nunca los vi, mi bisabuelo y otros ancianos contaban la historia con tanto entusiasmo que podía imaginarlo todo. En Santiago de Cao hay huacas misteriosas, llenas de secretos. Una de ellas tiene un gran hueco en el centro, resultado de excavaciones antiguas. Según la leyenda, en esa huaca aparece una pata mágica con sus patitos dorados. ¡Pero hay un secreto increíble! Solo se pueden ver en las noches de luna llena. En esas noches mágicas, se forma una pequeña laguna en la huaca. Si miras con atención, puedes ver a la pata y sus patitos nadando felices. ¡Brillan tanto que parecen llevar el sol consigo, incluso cuando el cielo está nublado! La gente del pueblo escuchaba esta leyenda y se emocionaba mucho. Todos querían encontrar a los patitos de oro y se aventuraban a la huaca. Pero al hacerlo, a veces dañaban el lugar, dejando grietas y huecos. Cada vez que alguien escarbaba buscando los patitos, un pedacito de nuestra historia se perdía para siempre. Sin embargo, había quienes preferían mantenerse alejados. Decían que temían lo que pudiera pasar allí o lo que la huaca podría ocultar. Para ellos, los patitos de oro eran un recordatorio de que algunos misterios es mejor dejarlos sin resolver. Esta leyenda ha viajado por Santiago de Cao, contándose una y otra vez. Pero más allá del brillo mágico de los patitos dorados, esta historia nos enseña algo muy importante: nuestras huacas son tesoros llenos de historia. ¡Protegerlas es la mejor manera de mantener viva nuestra herencia! Si las dañamos o las olvidamos, perderemos para siempre su magia. Así que, niños, siempre cuiden lo que es valioso en su comunidad. ¿Quién sabe? Tal vez un día puedan ver a la pata y sus patitos dorados nadando bajo la luna llena. ¡Hasta pronto!

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