15 May 2026
Hola, soy Don Luis y soy de Chocope, un pueblo lleno de misterios nocturnos. Hoy quiero contarles una historia verídica que sucedió aquí entre 1970 y 1975, sobre tres jóvenes que estudiaban de noche. Eran tres amigos de la secundaria: Ramón, Pedro y Miguel. Ellos salían a estudiar a la Plaza de Armas, cerca de la iglesia y el convento, porque era el único lugar con luz eléctrica disponible en ese tiempo. Todo estaba tranquilo, mientras aprovechaban el fresco de la noche para concentrarse... hasta que se acercaron a las doce de la noche en punto. De pronto, sintieron un aire muy frío que los abrazó y les erizó el pelo. No le hicieron mucho caso, pero de repente escucharon un sonido: ¡música! Era una melodía hermosa que salía del melodio (el órgano) de la iglesia. Luego, el portón de madera (uno de esos antiguos portones coloniales) chilló y se escuchó un fuerte ruido, como si se abriera, pero se quedó semicerrado. A pesar del miedo, se quedaron. Pero luego el ruido se intensificó. Escucharon movimiento de bancas y pasos dentro de la iglesia, y la música seguía sonando. Al día siguiente, regresaron con más curiosidad para corroborar que no fuera imaginación... ¡y justo antes de las doce, volvió a pasar lo mismo! El chirrido, la melodía y el aire frío. El terror fue peor. La brisa fría los envolvió. Vieron la puerta semiabierta, cerraron sus cuadernos y salieron corriendo sin mirar atrás. Desde ese día, nunca más regresaron a estudiar allí de noche.
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