04 Jun 2025
En el pueblo de Magdalena de Cao, se dice que cada primero de noviembre, las almas de los muertos salen a caminar. Con velas encendidas iluminando su camino, marchan en silencio por las calles. Hace mucho tiempo, había una señora curiosa llamada Doña Clara. A ella le encantaba descubrir secretos. Todos le decían: "¡No mires la procesión de los muertos!" Pero un día, su curiosidad fue más fuerte que su miedo. Una noche, cuando el viento soplaba suave, Doña Clara decidió abrir la ventana. ¿Qué creen que vio? ¡Una fila de figuras misteriosas con velas brillando como estrellas en la oscuridad! De repente, un caminante se detuvo. Era un hombre alto con un sombrero antiguo. Se acercó a la ventana y le dio una vela brillante. Con una voz misteriosa, le dijo: —"Guárdala bien hasta la medianoche. Luego, llévala al cementerio." ¿Cómo creen que se sintió Doña Clara? Temblando de miedo, pero muy intrigada, guardó la vela en un baúl. Prometió llevarla al cementerio, pero decidió esperar hasta el día siguiente. A la mañana siguiente, Doña Clara abrió el baúl para ver la vela… ¡pero ya no estaba! En su lugar encontró algo aterrador: ¡una pierna de muerto! ¿Qué creen que hizo Doña Clara? Dicen que se desmayó del susto y nunca volvió a ser la misma. Así que ya saben: si alguna vez están en Magdalena de Cao el primero de noviembre, ¡mejor cierren bien las ventanas y no miren por las rendijas! O si son muy valientes, ¡pueden asomarse y ver qué pasa! Las leyendas como esta nos ayudan a mantener viva nuestra memoria y cultura.
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