Contar con espacios de autocuidado mental y físico es, hoy en día, una necesidad de todas las personas. Y es que estos nos ayudan a alcanzar nuestro propio bienestar y nos preparan para afrontar las exigencias que impone el día a día en nuestras vidas.
En Fundación Wiese, conscientes de la importancia de contar con este tipo de espacios, creamos la serie “Movimiento, respiración y Meditación”.
A partir de esta iniciativa, buscamos compartir técnicas sencillas, las cuales se enfocan en diferentes aspectos como calmarse, activarse, soltar, inspirar y agradecer. En el capítulo 5 “Práctica para conectar con la naturaleza”, también podemos conocer los beneficios del yoga.
¿Qué se necesita para reconectar con la naturaleza?
La rutina puede hacernos sentir estancados y hacer que nos quejemos de esa situación. Esta acción hace que bajemos nuestra frecuencia energética; para invertir esto, debemos partir por agradecer por todo aquello que está bien.
Por ejemplo, agradece por tus familiares, agradece por tu vivienda, por la salud, por la naturaleza, el aire y todo aquello que te permite estar aquí, alimentarte y estar enraizado en este presente con naturalidad.
Pon en práctica este ejercicio para conectar con la naturaleza
Para facilitarte este proceso prueba yendo al jardín de tu casa o al parque más cercano, quítate los zapatos y deja que tus pies descalzos toquen el pasto. A través de esta conexión directa podrás comenzar a reconocer y agradecer el hecho de estar aquí, que puedes, ver, oler y estar en conexión y en armonía con la naturaleza, así podrás retomar el equilibrio al estar conectado con la realidad.
Si sientes que aún no funciona, haz lo siguiente: Cierra los ojos, relaja el cuerpo y siente cómo imaginariamente la energía va subiendo desde tus pies, pasando por tus piernas hasta arriba. Mientras lo haces inhala y exhala lentamente. Disfruta en este momento del sonido de las aves, del sol tocando tu piel, del viento rozando tu rostro. Sentirás como la armonía regresa a ti.
Luego, levanta tus brazos y también levanta tu rostro hacia el cielo mientras inhalas. La idea es que te sientas como si quisieras tocar las nubes con tus manos. Después, mientras exhalas ve juntando las palmas de tus manos a la vez que las vas llevando al centro de tu pecho hasta la altura del corazón.
Cuando lo hagas, agradece el hecho de estar sano. Mantente en esta posición por unos segundos mientras sientes cómo la energía se recarga y mantienes la conexión con el entorno. Finalmente, suelta tus manos y abre los ojos.
Mira más videos de la serie Movimiento, Respiración y Meditación
A través de nuestra serie, buscamos seguir proporcionando recursos para que estés bien contigo mismo y con tu entorno; en equilibrio con tu cuerpo, mente y la naturaleza que te rodea. Te invitamos a conocer más de las acciones del programa Calidad Educativa en este enlace; y a disfrutar de todos los videos que forman parte de la serie Movimiento, Respiración y Meditación, aquí.
